20 de diciembre de 2011

Intuición

Que bueno que aprendí, crecí. De todo lo malo que me pasó, rescaté lo bueno y fui reconstruyendome interiormente. Por ende, ya no creo mentiras estúpidas, ni llantitos, ni "enamoramientos". 
Creo en lo que creo, o en lo que intuyo. Dicen que eso es lo importante, hacer lo que uno siente. Si algo huele un poco mal, o genera desconfianza por algo es. Hay que darle bola a los sentimientos, a uno mismo. No ser iluso y creer en palabras que dice cualquiera por decir. 
Al fin y al cabo nunca conocemos al otro a fondo, solo nos conocemos nosotros mismos.

3 comentarios:

  1. Solíamos creer todo aquello que nos decían, pero supimos que la verdad absoluta era la que nos decíamos nosotros mismos, ¿Como confiar en los demás, como saber si nos mienten o nos dicen la verdad? Hacer lo que uno siente es la mejor opción, sea para bien o sea para mal, si sale para mal, bueno no importa, porque lo hiciste por vos misma. crecer también es perder, llorar, creer mentiras estúpidas, y enamorarse estúpidamente, y de eso aprendemos. Besos Tamarita !

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  2. De todo lo malo, algo bueno queda.

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  3. Obvio, nadie sabe o siente las cosas como nosotros mismos. Aparte nos podemos mentir o mentir a los demas, pero en el fondo sabemos muy bien lo que sentimos. A veces es facil tomar decisiones y otras no, por mas cagón que suene, en algunas oportunidades se lo dejamos al destino todo. Por miedo a decidir mal, pero uno va aprendiendo de los errores y aciertos, logicamente. Y tratando de ser mejor persona.

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